
Un año más la magia de Bujedo nos llamó a jóvenes y no tan jóvenes a celebrar la Pascua, muerte y resurrección, y vivirla a fondo desde el principio hasta el final. Y digo magia porque es un lugar especial, donde los momentos de silencio que de vez en cuando tanto necesitamos nos ayudan a aclarar las dudas, donde maduramos y descubrimos. Y me sigue sorprendiendo y ayudando, como aquella primera Pascua a la que llegué entre miedosa y espectante. Cada año es diferente, los miedos, las dudas, las indecisiones, las personas a las que tienes presente... Pero todo acaba en resurrección, que es lo importante.
Y un año más la vuelta a casa para disfrutar de unas necesitadas vacaciones.
Y cómo no, el colegio es mi segundo lugar de paso, porque me siento unida a él, porque aunque lejos, no lo olvido, porque me gusta saludar de vez en cuando a los profes (me suspendieran o no), porque al fin y al cabo ha sido otra casa para mí.
Visitas, saludos, encuentros y reencuentros. ¡Y yo que quería aprovechar a estudiar! Hay cosas más importantes, y es necesario buscar tiempo para ellas. Necesitaba estar en casa.
2 comentarios:
Creo que ya te he dicho que no eres el centro de mi vida???jajaja!Que sepas que mi corazón está a prueba de bombas, jeje!
Me encanta Santander y lo sabes, pero si no voy es porque no me da la vida, eso sí, en verano de mí no te libras majete...
de mi cama? no sabía que soñabas conmigo...
a que burgos mola!!
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