
Tras la tromenta, se supone que debe llegar la calma. Pero si la tormenta dura, si la tormenta perdura, la calma no llega. cuando el interior se revuelve y no te deja pensar. Cuando sólo piensas en una cosa, y esa cosa te da vueltas y vueltas hasta marearte. Cuando todo esto se hace tormenta dentro de tí, no hay calma que valga. No. Y no te sirven los consejos, porque a veces ni los oyes. Miras por la ventana. Tormenta, una tormenta breve pero intensa, que te recuerda a tí, que empieza de repente, fuerte, sopla un viento intenso, que se entremezcla con las gotas hasta formar un granizo que choca contra tu ventana. Y tras esa ventisca que parece que no iba a cabar nunca, sopla una brisa ligera, y la tormenta poco a poco va cesando. Las gotas apenas chocan ya contra la ventana. Sólo se adivina la lluvia al ver los charcos y las gotas que caen. El viento ha cesado. La temperatura sigue alta. Ya no hay rayos ni truenos. Por fin ha llegado la calma.
4 comentarios:
curioso... ¿es así tu vida o es que sólo te inspiró la tormenta del martes?
mi vida muchas veces es una especie de tormenta por dentro... y al verla el otro día por la ventana, me dí cuenta de que era lo que mejor describía cómo me sentía en ese momento. No sé... fue una sensación extraña, fruto de las muchas cosas que me revolvían el estómago...
vaya... me sorprendes. Yo tenía otra imagen de ti mucho más tranquila. ¿Es impresión mía o te guardas mucho tus cosas?
jeje! lleva su tiempo conocer del todo a una persona. Aunque "culo inquieto", soy bastante tranquila por fuera, y sí, me guardo mucho mis cosas, pero siempre terminan saliendo. Es la frialdad de las burgalesas, no??jajaja!
El 29 empiezan las renovaciones, aaaaaa!!!
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