Tras un día de enclaustramiento bibliotecario, he sufrido el embotamiento posterior, osease, que ha llegado un momento en el que no acertaba a leer una frase, ni siquiera podía distraerme con los de alrededor, ni conmigo misma y mis pensamientos. Vamos, que no podía hacer nada.
¿qué pasa después? que me entra el bajón, con la posterior entrada al Eroski a por chocolate, y el atiborramiento final frente al portátil.
No es depresión, ni ansiedad, es lo que comúnmente se llama: "mañana tengo examen final de TCI y estoy hasta las narices de Allen, Gomery, Esparza, Pardo, Cuevas, Lazarsfeld, y la madre que les parió a todos", y perdón por hablar en plata, pero los conceptos en oro no me salen.
Os hablaría sobre temas más trascendentales que me rondan por la cabeza, pero no me apetece, no tengo ganas. Escucho canciones bonitas y pienso: "vaya mierda". Vuelvo a pedir perdón por hablar en plata.
Echo de menos mi casa, mi cama, mi rincón, a esas petardas que ahora están dispersas, esas risas, las fiestas de mi colegio, ese verano que ya no va a volver, a esa gente que no cambia, o que sí ha cambiado.
Y todo esto lo recuerdo vísperas a un examen final. Qué vida ésta, que no te deja vivir.
miércoles, mayo 24, 2006
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3 comentarios:
después d una horas d estudio nuestro cerebro no da para más :)
bueno, ya que te empeñas en que te escriba en el blog pos te hago caso (yo por partida doble, pa que no te quejes).
recuerda que tras una depresión pre-examen luego hay una juerga post-examen y post-depre.
Bueno, la juerga no llegará hasta el 23 de junio... así que espero que merezca la pena la espera. Gracias por escribir princesita!
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