Tantas personas, tantos lugares, tantos momentos. Tan cerca. Tan lejos.

Al subir al escenario no eres tú, eres otra persona, otra vida, otro mundo. Eres un personaje. Dejas a un lado los sueños, la emociones, los sentimientos. Interpretas. Pones de tu propia experiencia, incluso pones de tu vida, pero sigues sin ser tú. Puedes ser un hombre, una mujer, un rico, un pobre, un enamorado, un despechado, un amargado, un falso feliz, un feliz de verdad. Puede ser actual, o de hace veinte siglos. Te disfrazas, aprendes un guión, pisas una madera, y la vida cambia por completo. Pasas a vivir una vida que no es la tuya, y se la muestras a los demás, se lo haces creer por unas horas.
Es la magia del teatro.
Los griegos representaban sin disfraces, sólo una máscara. A veces no hace falta más que eso.
Día del teatro... sin teatro.
6 comentarios:
MR, estoy contigo, pero no me hagas llorar!!
hombre, no me ha quedado muy alegre, pero tampoco es como para llorar...
snif.otra vez será.de momento tenemos una semana de teatro por delante asi q la disfrutaremos a saco paco.como si cada actuacion fuese el dia del teatro.
Yo no lloro. la verdad es que ha sido todo un respiro esto de no tener la obra el martes, porque mis 24 horas no me cunden lo suficiente.
hombre, respiro fue para todos, pero algo de penilla también te daría, no?? jeje! y yo aún tego el hombro resentido de cargar con la estantería...
Nosotros siempre hemos sido más de la semana del teatro que del dia del teatro (al menos yo) Y además se que dio pena, pero ¿Fuisteis al menos a ver una obra xa compensar? :-P
Publicar un comentario